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7 agosto, 2018

Microbiota ¿Cómo influye en la lactancia materna?

Amamantar favorece la microbiota, población de microbios que habitan en nuestro intestino. Esto contribuye a la producción de algunas vitaminas y a su importante desempeño en el sistema inmune

Sabemos que amamantar a nuestros bebés es una decisión muy personal. Pero se decida o no dar el pecho, lo cierto es que la leche humana es fundamental para un correcto desarrollo de los recién nacidos, no solo por ser una gran fuente de vitaminas y nutrientes, sino por contener bacterias comensales. La microbiota, o lo que la ciencia ha demostrado ser un componente básico del denominado el “segundo cerebro” humano es la flora intestinal presente en la leche materna, que se produce de manera natural, y que genera y aumenta a su vez la flora intestinal del bebé.

En plena Semana Mundial de la Lactancia Materna, movimiento social instaurado de manera oficial por la (OMS) Organización Mundial de la Salud, UNICEF y la ONG Global Breastfeefing Collective, y que se celebra hasta este martes 7 de agosto, se fomenta y apoya la lactancia materna con la participación de diversos grupos de mujeres voluntarias, que ayudan a dar de mamar a las madres que deseen darle el pecho a sus recién nacidos. Entre los numerosos informes sobre el tema que se presentan estos días, han destacado una investigación que concluye que si la mitad de los recién nacidos se nutriesen solamente de leche materna hasta los seis meses de edad, se podría salvar la vida a más de 800.000 niños y a 20.000 mujeres al año.

¿Qué es la microbiota y cómo influye en la lactancia materna?

La microbiota es la población de microbios que habitan en nuestro intestino. Entre sus principales y grandiosas funciones se encuentra la contribución a la producción de algunas vitaminas (B y K), su importante desempeño en el sistema inmune, actuando como efecto barrera, y la importancia de su equilibrio, fundamental para asegurar una función digestiva adecuada.

La (GMH) Gut Microbiota for Health asegura que los expertos la consideran como un “órgano adquirido” ya que los bebés nacen estériles y la colonización del intestino comienza justo después del nacimiento, y evoluciona a medida que el ser humano crece. En el libro The Second Brain (el segundo cerebro, por su traducción al español), los autores describen al aparato digestivo como un laboratorio químico, por la enorme complejidad que representa y la importancia de que “ambos cerebros” cooperen para evitar el caos en el intestino. El Dr. Michael Gershon, profesor de Patología y Biología Celular, llamado el padre de la neurogastroenterología asegura en la publicación, incluso, que este segundo cerebro representa un gran salto cualitativo en el conocimiento médico y que nos beneficia a todos.

Y es que, la lactancia materna no solo es la única fuente de alimentación en los primeros meses de vida, sino que también es considerada como una vacuna que fortalece la microbiota intestinal del bebé, protegiéndolo de enfermedades y alergias a lo largo de toda su vida. Esto es, precisamente, lo que se destaca de otro estudio publicado en National Center for Biotechnology Information (NCBI)el cual informa de que la microbiota asociada a la leche materna humana contribuye a crear la microbiota intestinal “inicial” de los bebés, desempeñando un papel crucial en la modulación e influencia del sistema inmune de los recién nacidos.

Fuente: EL PAÍS

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